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Martes, 21 Mayo 2013 17:10

El ÉXITO, LAS BENDICIONES Y LOS SUEÑOS

Escrito por

En este artículo, me voy a cambiar de chaqueta, y voy a hablar del éxito, de las bendiciones y de alcanzar los sueños...

 bueno, es broma que me vaya a cambiar de chaqueta, sigo pensando y creyendo lo mismo que hasta ahora, aunque sí que es verdad que voy a escribir acerca del éxito, de las bendiciones y de alcanzar los sueños, pero según la perspectiva bíblica.

Vamos a empezar leyendo en Hebreos 11:33-38

“33 Todos ellos, por fe, conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos; pero otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles.
37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados.
38 Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.”

La inspiración de este artículo, me viene a raíz de dos canciones, una que dice: “son días de gran cosecha” y “yo he vencido, porque Cristo ha vencido”.

Antes de empezar quiero decirte que si estas esperando leer palabras tales como: “Tú puedes conseguirlo”, o “persigue tus sueños hasta alcanzarlos”, o “confiesa lo que deseas por fe”, te has equivocado de artículo, porque yo no enseño el humanismo, sino a Cristo y a este crucificado y resucitado.

Desde la perspectiva humanista que está invadiendo las iglesias y los púlpitos, Cristo fue un fracasado, porque de estar rodeado por miles de seguidores, se quedó solo, porque de estar en la cumbre, siendo proclamado: “¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!”, pasó a escuchar la aclamación popular de: “¡Crucifícalo,  crucifícalo!”.

Hoy en día, según los predicadores de bendiciones y prosperidades, la cruz no debe de ser predicada, porque para nosotros solo nos están reservadas las bendiciones, el éxito, la prosperidad, y la victoria, pero la verdad es que el camino de la fe, el camino de la salvación, comienza al pie de una cruz, y no tenemos entrada al reino de Dios, si no es a través de la cruz.

El problema como casi siempre, es la manipulación de los principios bíblicos, la tergiversación de los conceptos y fundamentos del Reino, y la mala interpretación de pasajes sacados de su contexto, o tomados de forma incompleta.

El problema surge cuando yo quiero entender los principios espirituales, con una mentalidad humana, y filtrar el mundo espiritual a través de mis ojos físicos. El problema reside en la percepción humana, del mundo espiritual, y acomodar la cosmovisión espiritual, a la cosmovisión humanista que impera en nuestra sociedad, y que ha invadido las entrañas del evangelio, en muchos movimientos y en muchas iglesias.

He empezado leyendo esos versículos de la carta a los Hebreos, porque en estos versículos podemos ver claramente las dos caras del éxito, y de las bendiciones en el Reino de Dios, los primeros versículos nos hablan de que “conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos;”,

El problema está cuando nos quedamos con esta cara de la moneda, sin darnos cuenta de que la moneda tiene otra cara, los predicadores de bendiciones, éxitos y prosperidades, solo leen hasta aquí y quieren limitar la victoria espiritual, la bendición, y el éxito a estos versículos, condenando a la frustración a los que están experimentando la bendición, la victoria espiritual y el éxito, según los versículos siguientes, y que ellos han eliminado de sus biblias, de su vocabulario y de sus predicaciones, pero no olvidemos lo que dice en los versículos siguientes, acerca de otros hombres y mujeres fieles a Dios, es decir: “otros fueron atormentados, otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.”, estos hombres, aunque según la visión humanista no lo parezca, también fueron partícipes de la victoria, la bendición y el éxito del Reino de Dios.

El éxito, la bendición, y la victoria en el Reino de Dios, es como una moneda de dos caras, y dependiendo de cuál es la cara que Dios quiere que vivas, tu éxito, tu bendición y tu victoria consistirá en conquistar reinos, o en morir en la conquista, en hacer justicias o en experimentar oprobios, en alcanzar promesas o experimentar azotes, cárceles y prisiones.

Según sea la voluntad de Dios para tu vida, tu éxito, tu bendición y tu victoria consistirá en tapar la boca de los leones, o ser comido por los leones, en apagar fuegos impetuosos o morir quemado, aserrado o apedreado, en evitar filo de espadas o morir a filo de espada.

¿Cuál es el éxito, la bendición o la victoria que deseas experimentar?...

Yo evidentemente prefiero la primera parte, pero debo de estar abierto a aceptar la segunda, si esa es la voluntad de Dios para mi vida, porque aunque no lo entienda, si esa segunda parte es la voluntad de Dios para mi vida, nunca debo de perder de vista que la voluntad de Dios para cada uno de nosotros es buena, agradable y perfecta.

Jesús NO dijo: “En el mundo tendréis felicidad, éxito y bendiciones”  Vamos a ver lo que dijo Jesús en Juan 16:33

“33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Quizás Jesús dijo esto porque estaba un poco “depre”, porque le quedaba poco para ser sacrificado por nuestros pecados, así que vamos a ver lo que dijo el apóstol Pablo al despedirse de la Iglesia de Éfeso, vamos a leer en el libro de los Hechos 14:22

22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que permanecieran en la fe y diciéndoles: "Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios".”

Vemos que cuando Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicciones no es porque estuviera “depre”, es que esa es la cruda realidad, Pablo lo confirma, es a través de muchas, no pocas, de muchas tribulaciones que tenemos entrada en el reino de Dios, así que si no quieres la aflicción, si no quieres las tribulaciones, siento decirte que no tendrás entrada en el reino de Dios, así que ves con cuidado con la enseñanza que recibes y que aceptas en tu corazón, porque sin darte cuenta puedes salirte del camino que lleva al reino de Dios.

Si me preguntas ¿es que no quieres el éxito, la felicidad, la bendición y la victoria?...

Mi respuesta es sencilla, SÍ, pero quiero la cara de la moneda que Dios quiere para mí, y como dijo la reina Ester, “y si perezco, que perezca”, ir detrás del concepto humanista del éxito y la bendición puede suponer un fracaso en el mundo espiritual, y quizás aquí en la tierra consigamos el éxito, según el concepto humanista y recibamos los aplausos de los hombres, pero cuando lleguemos a los pies del Señor, las palabras que oigamos de su boca sean: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí,  hacedores de maldad!”

Ahora quiero que analicemos un poco las dos canciones que me han inspirado para preparar este artículo, bueno, más concretamente vamos a ver solo las frases que dije antes.
 

La primera es “son días de gran cosecha”

Quiero preguntarte ¿lo crees de verdad?, ¿crees que estos son días de gran cosecha?...

Yo lo creo, porque Jesús dijo que los campos ya estaban blancos, preparados para la siega, por tanto, es tiempo de cosecha pero quiero hacer una reflexión al respecto, ¿hemos hecho y estamos haciendo lo necesario para recoger la cosecha?

Cuando un agricultor se planta delante de su terreno y espera recoger una gran cosecha ¿que hace?, ¿se cruza de brazos y espera que la tierra produzca por sí sola la cosecha?...

Supongo que si eso fuera así, los agricultores, no andaría tan atareados, pero la realidad es que cuando un agricultor quiere poder recoger una gran cosecha, lo primero que tiene que hacer es despedregar la tierra, ararla, en definitiva, tiene que preparar la tierra, y una vez preparada la tierra, tiene que sembrar la semilla, porque por muy bien preparada que esté la tierra, si no se plantan semillas, no se puede recoger una gran cosecha.

Pero el trabajo no acaba con la plantación de la semilla, después de plantar la semilla, hay que seguir trabajando en el campo, regando, quitando malas hierbas, y otros cuidados importantes, sin los cuales, quizás se podría recoger algo de cosecha, pero desde luego no una gran cosecha.

Algunos falsos maestros, predicadores de evangelios de rebaja, solo hablan de la recolección de la gran cosecha, y se olvidan de todo el trabajo que hay que realizar para llegar a la obtención de la gran cosecha, estos falsos maestros amadores del dinero más que de Dios, solo se acuerdan de que hay que sembrar para obtener fruto, sin acordarse de todo el trabajo que hay que hacer preparando la tierra antes de la siembra y durante el crecimiento de la semilla, para al final poder obtener una gran cosecha.

Pero sobre todo y más grave, se olvidan de qué semilla es la que hay que sembrar, para llegar a obtener una gran cosecha, cuando hablan, predican y enseñan acerca de la semilla que hay que plantar, solo se acuerdan del dinero, pero vamos a ver según Jesús, cuál es la semilla que produce mucho fruto, es decir, cuál es la semilla que hay que sembrar para la obtención de una gran cosecha, vamos a leer en Juan 12:24

24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto.”

El grano de trigo es la semilla que nos va a permitir obtener una gran cosecha, y ¿os acordáis cuál fue el símbolo que uso el Señor para representar su cuerpo en la santa cena?..., el pan, y el pan se obtiene del trigo, es decir, el grano de trigo nos representa a nosotros.

Si queremos obtener una gran cosecha para el reino de Dios, lo que debemos sembrar es a nosotros mismos, debemos caer a tierra y morir, para que de esta manera, la vida de Cristo pueda fluir a través de nosotros y podamos llevar mucho fruto.

¿Crees que son días de gran cosecha?..., yo lo creo, pero no basta con creerlo, hay que trabajar la tierra para que pueda producir fruto, tenemos que sembrar nuestra vida, y hay que morir, para poder llevar fruto.

El dinero es importante porque el local y todo lo que queramos comprar, hay que pagarlo con dinero, pero el dinero solo es una ínfima parte de la semilla que hay que sembrar, lo más importante es sembrar nuestra propia vida y morir, para que la vida de Cristo fluya a través de nosotros, ya que es Cristo el único que produce vida en nosotros y a través de nosotros.

Ahora, para terminar quiero que analicemos la frase de la otra canción que me ha servido de inspiración, porque encierra una gran verdad, la canción dice: “yo he vencido, porque Cristo ha vencido”.

Esta afirmación es la que siempre tenemos que tener presente, y nunca se nos debe de olvidar, si nosotros hemos vencido, no es por nuestras fuerzas, ni por nuestra inteligencia, ni por nuestras estrategias, ni por nada que nosotros hagamos, si hemos vencido es PORQUE CRISTO HA VENCIDO y nos ha hecho partícipes de su victoria.

Vamos a leer en Juan 15:5

5 "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”

En este versículo, Jesús deja muy claro que separados de Él, nada podemos hacer, no podemos vencer si estamos separados de Cristo, y no olvidemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, por tanto para ser vencedores, no tenemos más remedio que permanecer unidos a Cristo que es la cabeza y a la Iglesia que es el cuerpo.

Nadie que ande como un llanero solitario va a poder vencer, porque si tenemos alguna posibilidad de resultar vencedores de la batalla contra el enemigo, es permaneciendo unidos a Cristo, porque Cristo lo venció en la cruz del Calvario y nos ha hecho partícipes de su victoria, luego no nos atribuyamos ningún mérito, porque todo el mérito es del Señor.

El último versículo que vamos a leer se encuentra en Romanos 8:37

“37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Pablo lo tenía muy claro, es verdad que somos más que vencedores, pero lo somos por medio de Cristo que nos amó y se dio por cada uno de nosotros.

Donde los humanistas estarían proclamando la derrota de Cristo, realmente Cristo estaba venciendo. En la cruz, donde todo parecía terminar, estaba comenzando una nueva era, la humanidad derrotada por las tinieblas y el pecado, estaba comenzando a resurgir de las cenizas, gracias a la victoria que Cristo estaba obteniendo sobre todos los poderes de las tinieblas.

Sí, es verdad, somos más que vencedores, pero no olvidemos nunca que lo somos gracias a la victoria de Cristo y porque Él en su amor por nosotros, nos ha hecho partícipes de su victoria, y no olvidemos tampoco que la victoria se gestó y se obtuvo en una cruz, desnudo, hambriento, sediento y abandonado, no en un trono rodeado de oro, poder y gloria, y si al padre de familia le ocurrió esto, ¿qué le ocurrirá a los miembros de la familia?

Termino recordando que la victoria no implica necesariamente la conquista de reinos, el tapar boca de leones o evitar filos de espada, la victoria también puede implicar en nuestra vida la muerte durante la conquista, el ser comido por leones o el morir a filo de espada, todo depende de cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta para cada uno de nosotros.

Que Dios os bendiga.

 

Miguel García

Pastor e hijo de pastor. Miguel es un hijo de emigrantes españoles, nacido en la ciudad suiza de Ginebra, en el año 1965. Sus padres, José y Carmen, abrazaron la fe en aquel país, y criaron a sus cuatro hijos varones (José, Emilio, Miguel y Benjamín), en el evangelio.

Miguel siguió desde muy joven las pisadas de su padre en el ministerio pastoral. Junto con sus hermanos, colaboró en las labores pastorales de las varias iglesias que pastoreó su padre. En 1989, Miguel fue ordenado como ministro. Desde ese mismo año, y hasta 1993, sirvió como copastor junto a su padre en la iglesia de Puerto de Sagunto, Valencia.

Entre 1997 y 2001 colaboró también con ciertas organizaciones llevando literatura cristiana en su coche a diferentes   ciudades árabes.

Miguel ha mostrada un deseo incansable de servir en la obra del Señor; esa es su pasión, ese es el motivo por el que vive. Todo lo demás: carrera, éxito laboral, solvencia económica, reconocimiento humano; todo lo ha  supeditado a su deseo ferviente y sacrificado de servir al Señor. Junto con su esposa Juani y su hija Damaris, han servido al Señor en Cartagena; también en Antequera; y como pastores de la Iglesia Cristiana Evangélica Apostólica, del movimiento del apóstol Daniel del Vecchio, en Torremolinos, Málaga. Actualmente están dedicados a fundar una iglesia en su propia casa, en Cartagena, y colabora con una emisora de radio cristiana en Murcia, llamada Radio Vida, realizando un programa semanal llamado REFLEXIONES, que es la fuente de inspiración para este libro.

Miguel, es tanto un hombre de la mente, como del Espíritu. El Señor le ha dado una capacidad intelectual extraordinaria. Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia; por la misma universidad obtuvo el título de haber realizado el Curso de Aptitud Pedagógica. El Señor le ha dado dones en el área de la enseñanza, tanto de materias académicas, como de las Sagradas Escrituras.

Miguel ha usado sus dones para hacer una apología lógica y racional, a la vez que compasiva y práctica, de temas actuales y relevantes para el creyente en medio de la sociedad actual. El deseo del autor es ver a los creyentes caminar en rectitud y obediencia a la enseñanza de la Palabra de Dios. Al igual que su padre, Miguel, es un amante de la verdad de la Palabra de Dios y de sus principios eternos. Al igual que Esdras, el autor se ha propuesto inquirir en la ley del Señor, aplicar sus principios a su propia vida, y enseñarlos al pueblo de Dios (Esdras 7:10). Al igual que el apóstol Judas, Miguel se ha empeñado en contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3). Miguel habla y enseña con convicción, con sencillez y claridad.

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