Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Martes, 14 Mayo 2013 17:03

Yo haré algo nuevo

Escrito por

Quiero meditar acerca de una promesa hecha por Dios a través del profeta Isaías, y quiero decirte que las promesas que Dios hace, o hizo a su pueblo Israel, son también vigentes hoy en día para nosotros, porque la Palabra de Dios permanece para siempre, porque el cielo y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará, su palabra es válida para nosotros porque si las promesas hechas al pueblo de Israel no fueran válidas para nosotros hoy en día, podríamos arrancar perfectamente esas hojas de la Biblia, pero toda palabra es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, así que  quiero meditar en una promesa hecha por Dios al pueblo de Israel, a través del profeta Isaías, así que vamos a leer en el libro del profeta Isaías 43:19-20

 
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis?  
 Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril. 
20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la tierra estéril, para que beba mi pueblo,  mi escogido.” 
 
Muchas veces la monotonía de la vida, nos sume en el desánimo, porque parece que siempre ocurre lo mismo, que nada cambia. A veces la monotonía puede hacernos perder la fe, porque oramos, oramos, y oramos y aparentemente no pasa nada, llegamos al extremo de orar casi sin fe, porque en lo profundo de nuestro corazón, pensamos que nada va a ocurrir, incluso llegamos a perder las ganas de orar porque nos da la sensación de que no va a ocurrir nada.
 
Quizás esto que estoy diciendo no os pase a vosotros, pero posiblemente es que yo no soy tan espiritual como vosotros, yo sé con mi mente que debo de orar, pero a veces en mi corazón hay un sentimiento de desánimo, de desesperanza pensando que no va a ocurrir nada.
 
Esto que estoy diciendo, realmente no es porque yo sea poco espiritual, porque este sentimiento ya lo tuvieron los cristianos de la Iglesia primitiva, quiero que recordemos que Herodes llegó un día que se le ocurrió, para congraciarse con el pueblo de Israel,  y con los principales sacerdotes, prender al apóstol Santiago, una de las columnas de la Iglesia primitiva.
 
Santiago era uno de los tres que tenían una mayor relación, una mayor intimidad con el Señor Jesús. Sabemos que Jesús tenía, por así decir, tres preferidos que eran Juan, Santiago y Pedro, por eso Herodes coge al apóstol Santiago, lo encarcela, y lo sentencia a muerte.
 
Ahora quiero que te preguntes ¿qué estuvo haciendo la Iglesia durante el tiempo que Santiago estuvo encarcelado a la espera de ser ajusticiado?, no me cabe la menor duda de que la Iglesia se puso a hacer oración por Santiago, empezaron a hacer cadenas de ayuno y oración, oraron incesantemente, pero llegó el día de la ejecución y Santiago fue ejecutado.
 
Imaginaros el desánimo que eso tuvo que producir en la Iglesia, una de sus columnas había sido asesinada y por más que ellos habían orado y habían clamado a Dios, nada había ocurrido.
 
Pasado un poco de tiempo, resulta que Herodes que había visto que el pueblo de Israel, junto con sus dirigentes, les había agradado lo que había hecho con Santiago, pretende hacer lo mismo con Pedro, otra de las columnas de la Iglesia y automáticamente la Iglesia vuelve a ponerse a orar, pero ya no oraban como cuando oraron por Santiago, ahora el desánimo podía más que la fe, y empezaron a orar sin tener fe de que Dios fuera a obrar, ellos estaban orando y a la vez estaban esperando el día en que Pedro fuera ejecutado.
 
A veces ocurre que cuando nuestras oraciones no tienen respuesta, después nos cuesta orar, o por lo menos, nos cuesta orar con fe, oramos porque sabemos que como cristianos debemos de orar, oramos porque sabemos que es un mandato de Dios que debemos de pedir, que debemos de presentarnos delante de Él en oración, pero realmente no tenemos fe de que nuestra oración vaya a hacer una diferencia, y esto es lo que le ocurrió a la Iglesia primitiva cuando oraron por Pedro, porque habían tenido la experiencia negativa de que a pesar de sus oraciones, a pesar de su clamor, Santiago fue ejecutado, y la desesperanza fue tal, que cuando Dios obró el milagro, no se lo creyeron.
 
Ellos no podían creerse que Dios había respondido a sus oraciones, pero Dios es tan bueno y tan misericordioso que muchas veces responde, aún cuando oramos sin fe, por eso yo quiero recomendaros en este día que aunque el desánimo embargue tu corazón, aunque no tengas fuerzas, aunque hayas perdido la fe, sigue orando, sigue clamando porque Dios es fiel, aún cuando nosotros le somos infieles, y a pesar de que podamos orar sin fe, Dios puede responder nuestra oración sin fe.
 
Evidentemente es mejor que oremos con fe, pero si no tenemos fe, clamemos a Dios pidiéndole fe y sigamos orando, porque Dios responde las oraciones, aún cuando no tenemos fe.
 
 
Dios, con estas palabras que leímos al principio, dichas a través del profeta Isaías quiere traer ánimo a nuestras vidas, Dios es un Dios de poder y de respuestas, que siempre hace lo mejor para nuestras vidas, es verdad que no siempre vemos la mano de Dios, pero eso no quiere decir que Él no esté a nuestro lado para ayudarnos, es como el sol en un día nublado, aunque las nubes oculten el sol de nuestra vista, el sol sigue estando ahí realizando todas sus funciones.
 
Aunque aparentemente cada día sea igual al anterior, Dios quiere hacer algo nuevo en nosotros cada día, ¿sabéis?... hay un dicho popular que dice: “nunca te acostarás sin saber algo nuevo”, pues Dios te dice que nunca te acostarás sin que Él haya hecho algo nuevo en tu vida.
 
Cada día debemos levantarnos por la mañana con expectativa, y con el corazón dispuesto a dejar a Dios obrar, porque todos y cada uno de nosotros, necesitamos cambiar en diferentes áreas de nuestra vida, pero tenemos el problema de que nosotros somos total y completamente incapaces de cambiar, así que Dios quiere encargarse de realizar los cambios oportunos y necesarios en nuestra vida, solo tenemos que dejarle.
 
Dios dice: “He aquí que yo hago cosa nueva”, pero Dios tiene un problema con nosotros los seres humanos, y es que Él en su soberanía, tomó una decisión soberana, y esa decisión soberana es respetar nuestra voluntad, Él no va a hacer nada nuevo en nosotros, si nosotros no le dejamos, Él siempre va a permanecer a las puertas de cada área de nuestra vida que necesita algo nuevo, esperando que le abramos la puerta, y si le abrimos la puerta, Él entrará y efectuará los cambios oportunos en esas áreas.
 
Aunque Él quiera hacer algo nuevo en nosotros, está limitado por nuestra voluntad, Dios quiere obrar en nosotros, Él quiere tratar con nuestras vidas, para poder transformarnos, de tal manera, que la imagen de su Hijo pueda resplandecer en nuestra vida, y es curioso y paradójico a la vez, que con frecuencia, le estamos impidiendo hacer cosas nuevas en nuestra vida, cuando lo que Él quiere hacer en nosotros es lo mejor.
 
Con frecuencia, somos tan cerrados de mente, que preferimos no dejarle a Dios obrar, preferimos aferrarnos a lo viejo, a pesar de la carga negativa que arrastra, porque con frecuencia estas áreas de nuestra vida, a causa del sol abrasador de la vida, se han convertido en un desierto y en tierra estéril, y preferimos aferrarnos a los desiertos de nuestra vida, antes que dejarle a Dios obrar en nuestra vida, y que Él pueda hacer algo nuevo.
 
Con frecuencia somos partícipes del dicho popular de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, sin tener en cuenta que Dios es un buen Padre que quiere realmente lo mejor para nosotros, que lo nuevo que Él quiere hacer, es para nuestro bien, porque con frecuencia, aún sin darnos cuenta, hay áreas de nuestra vida que son un desierto, que son tierra estéril, y Dios quiere “dar aguas en el desierto, ríos en la tierra estéril,”.
 
Dios es un Dios de vida y todo lo que toca lo vivifica, por eso Él puede y quiere darnos aguas en nuestros desiertos y hacer correr ríos de agua viva en nuestras tierras estériles, porque Dios quiere que toda nuestra vida esté llena de vida, Dios quiere que cada área de nuestra vida sea productiva y pueda dar fruto, y por eso, a veces Él tiene que podar ramas, aunque nos duela, porque las ramas secas, las áreas enfermas de nuestra vida, producen desiertos y tierra estéril, que lo único que hacen, es quitarnos las fuerzas en las áreas que aún tenemos vivas, pero quiero insistir en que Dios respeta nuestra voluntad.
 
Dios quiere vivificar cada área de nuestra vida, Dios quiere “dar aguas en el desierto, ríos en la tierra estéril,”, para que todas las áreas de nuestra vida, puedan ser fructíferas, por eso debemos orar con absoluta sinceridad, pidiéndole que obre en nuestro interior, porque nosotros, aunque nos lo propongamos, no somos capaces de cambiar, ni siquiera en lo más sencillo, pero debemos acercarnos a Dios con un verdadero deseo de ser transformados, debemos pedirle a Dios con absoluta sinceridad, y con absoluta determinación de dejar a Dios obrar en nuestro interior, porque con Dios no podemos jugar a “hoy te dejo que obres, pero mañana no”, “hoy te dejo que hagas cambios en mi vida, pero mañana desharé los cambios que has hecho hoy”.
 
Los cambios que Dios quiere hacer en nuestra vida, quiere que sean duraderos, tan duraderos que permanezcan para siempre, porque Él no desperdicia sus bendiciones, Dios no quiere que sus ríos de agua viva se desperdicien y se pierdan, quiero que leamos lo que Dios nos dice a través del profeta Jeremías en Jeremías 2:13
 
13 "Porque dos males ha hecho mi pueblo:  
 me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua.”
 
 
Dios nos reprocha, cuando dejamos que sus aguas vivas se desperdicien saliéndose por las grietas de las cisternas que nosotros hemos construido, Dios quiere que sus aguas vivas sean aprovechadas en nuestras vidas y puedan vivificar nuestros desiertos y nuestras tierras estériles, de tal manera que todas y cada una de las áreas de nuestra vida, puedan ser fructíferas y puedan dar fruto.
 
En este día, quiero decirte que las fuentes de aguas vivas, siguen disponibles en el trono de Dios, la fuente de agua viva no se ha secado, aunque a veces cuando miramos a nuestro alrededor nos parece que todo es desierto, que no hay agua por ningún lado, sigue habiendo una fuente de agua viva que nace bajo el trono del Cordero, solo tenemos que acercarnos a Él y decirle que estamos dispuestos de verdad a dejar que sus aguas corran por todas y cada una de las áreas de nuestra vida, trayéndonos vida.
 
Dios no se conforma con menos, Dios quiere que sus aguas puedan correr por el 100% de nuestra vida, no solo por las áreas que nos resultan cómodas y refrescantes, Él quiere que confiemos en Él y le permitamos entrar aún en esas áreas en las que nos parece que sus aguas van a ahogarnos, como el profeta Ezequiel, que tuvo que entrar en el río de Dios hasta donde ya no hacía pie y era arrastrado por las corrientes de las aguas.
 
La finalidad de Dios es que aprendamos a confiar en Dios en todo en nuestra vida, que no nos reservemos ninguna área para nosotros, donde sus aguas vivas no puedan entrar, no importa si tenemos la sensación de que sus aguas van a inundarnos, hagamos como el profeta y confiemos en Dios y dejemos que sus aguas nos inunden y nos arrastren, porque sus aguas, son aguas vivas, que si algo van a hacer en nosotros, es traernos vida a aquellas áreas que aún siguen muertas, quiero insistir en que Dios no quiere nada malo para nosotros, Él solo quiere bendecirnos, hacer algo nuevo en cada uno de nosotros, y “darnos aguas en el desierto, ríos en la tierra estéril,”.
 
Todo esto que estoy diciendo acerca de nuestras vidas particulares e individuales, también es aplicable a la Iglesia, porque con frecuencia el paso del tiempo nos hace entrar en una monotonía que hace que nuestro verdor, se convierta en sequedades de verano.
 
A veces la fuerza de la costumbre hace que vengamos a los cultos sin expectativa, sin ilusión, incluso sin deseos de venir, solo nos mueve la costumbre y la monotonía, pero Dios quiere decirnos en este día, y cada día, que Él quiere hacer algo nuevo, por tanto, al igual que en nuestra vida tenemos que estar expectantes para ver lo que Dios va a hacer en nosotros, en nuestra vida de Iglesia también tenemos que estar expectantes, porque Dios quiere hacer algo nuevo, Dios quiere obrar y edificar su Iglesia.
 
No vengamos a las reuniones a pasar el rato, vengamos con hambre y sed de la presencia de Dios, porque aunque Dios abra fuentes en el desierto y ríos en la tierra estéril, no servirá de nada, si no tenemos hambre y sed de Dios.
 
Si a mí me ponen pan duro después de 5 días sin comer, me apañaré como pueda, pero me lo comeré, pero si cuando me he hinchado a comer, me ponen un manjar, no podré comérmelo, con esto lo que estoy queriendo decir es que muchas veces el salir bendecidos y renovados del culto, no depende tanto del culto como de nuestra actitud en la reunión.
 
Si yo vengo con expectativas y con hambre y sed de Dios, a poco que Dios se mueva, saldré refrescado y renovado, pero si vengo con una actitud de monotonía, de estar aquí solo por pasar el rato, por más que la presencia de Dios descienda y ministre, nosotros saldremos con los mismos desiertos y la misma tierra estéril.
 
Debemos de venir preparados a las reuniones, para recibir la ministración de Dios, porque nuestras reuniones no son lo mismo que la reunión de un club social, no venimos solo a saludarnos y tener comunión entre nosotros, que eso está muy bien, pero sobre todo venimos para juntos como pueblo de Dios, como un cuerpo, alabar, adorar a Dios y recibir enseñanza y a la vez, para recibir la ministración de parte de Dios, que nuestros corazones necesitan, por eso necesitamos venir a las reuniones con expectativa, porque si no venimos expectantes de lo que Dios va a hacer, a lo mejor el que está a tu lado saldrá renovado, y sin embargo tú, saldrás igual que has entrado.
 
La responsabilidad de que en los cultos Dios pueda hacer algo nuevo, pueda abrir fuentes en nuestros desierto y ríos en nuestras tierras estériles, no es solo de los que estamos ministrando, es verdad que los que estamos ministrando tenemos una gran responsabilidad, pero no depende solo de nosotros, depende de la actitud con que hayamos venido a la reunión, depende del hambre y la sed que tengamos de Dios, depende de nuestra comunión íntima y personal con Dios y de nuestra voluntad de dejar que Dios nos renueve o no, depende de nuestra voluntad de permitir que los ríos de Dios puedan correr por todas las áreas de nuestra vida o no, Dios quiere hacer cosas nuevas en medio nuestro, individualmente y colectivamente, como Iglesia, el problema está en ¿queremos dejarle a Dios obrar?...
 
Vamos a leer ahora en Romanos 12:2
 
2 No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
 
Pablo dice que no nos conformemos a este mundo, pero yo quiero ampliar ese “no nos conformemos” a nuestro estado espiritual, no nos conformemos con la estatura que hemos alcanzado, no nos conformemos a la madurez que hemos alcanzado, hay aún mucho por dejar a Dios obrar en nuestra vida, aún le queda a Dios muchas cosas nuevas que hacer en cada uno de nosotros, por eso no podemos, y no debemos conformarnos, porque si no permitimos a Dios seguir obrando y trayendo cosas nuevas a nuestra vida, no podremos comprobar “cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”.
 
Yo no quiero nada que Dios no me dé, pero quiero todo lo que Dios tiene para mí, porque su voluntad es buena, agradable y perfecta para mí, por tanto, nada de lo que Dios me dé, me va a perjudicar, pero sin embargo, cualquier cosa que Dios no me dé, y la obtenga de alguna otra manera, a la larga será de maldición para mí, en vez de bendición.
 
Dios quiere hacer cosas nuevas en cada uno de nosotros, y en medio nuestro como iglesia, Él quiere abrir fuentes en nuestros desiertos y ríos en nuestras tierras estériles, tanto a nivel individual, como a nivel de Iglesia, la única limitación que Dios tiene para obrar es nuestra voluntad, Dios quiere vivificarnos individualmente y como iglesia, Dios quiere que su río de aguas vivas corran por nuestro interior y por la Iglesia, porque sus aguas vivas, son aguas salutíferas que traen vida y salvación, y permiten que nuestra tierra produzca fruto, y fruto en abundancia.
 
La tierra, por muy buena que sea, si no recibe el riego adecuado, no puede producir fruto, pues imaginaros que ocurre cuando encima, la tierra no es muy buena, y debemos reconocer que nuestra tierra no es muy buena, por lo que necesitamos imperiosamente ser regados con las aguas salutíferas que nacen bajo el trono de Dios, para sanar nuestra tierra, y para regar las semillas que Dios va depositando en nosotros.
 
Quiero terminar enfatizando y recalcando: “NO NOS CONFORMEMOS”, dejemos a Dios obrar en cada uno de nosotros, para que Él pueda hacer algo nuevo en nosotros y en la iglesia y que pueda darnos agua en el desierto y ríos en nuestras tierras estériles, para que seamos sanados y podamos llevar fruto al 30, al 60 y al 100 por uno.
 
Que Dios os bendiga.
Miguel García

Pastor e hijo de pastor. Miguel es un hijo de emigrantes españoles, nacido en la ciudad suiza de Ginebra, en el año 1965. Sus padres, José y Carmen, abrazaron la fe en aquel país, y criaron a sus cuatro hijos varones (José, Emilio, Miguel y Benjamín), en el evangelio.

Miguel siguió desde muy joven las pisadas de su padre en el ministerio pastoral. Junto con sus hermanos, colaboró en las labores pastorales de las varias iglesias que pastoreó su padre. En 1989, Miguel fue ordenado como ministro. Desde ese mismo año, y hasta 1993, sirvió como copastor junto a su padre en la iglesia de Puerto de Sagunto, Valencia.

Entre 1997 y 2001 colaboró también con ciertas organizaciones llevando literatura cristiana en su coche a diferentes   ciudades árabes.

Miguel ha mostrada un deseo incansable de servir en la obra del Señor; esa es su pasión, ese es el motivo por el que vive. Todo lo demás: carrera, éxito laboral, solvencia económica, reconocimiento humano; todo lo ha  supeditado a su deseo ferviente y sacrificado de servir al Señor. Junto con su esposa Juani y su hija Damaris, han servido al Señor en Cartagena; también en Antequera; y como pastores de la Iglesia Cristiana Evangélica Apostólica, del movimiento del apóstol Daniel del Vecchio, en Torremolinos, Málaga. Actualmente están dedicados a fundar una iglesia en su propia casa, en Cartagena, y colabora con una emisora de radio cristiana en Murcia, llamada Radio Vida, realizando un programa semanal llamado REFLEXIONES, que es la fuente de inspiración para este libro.

Miguel, es tanto un hombre de la mente, como del Espíritu. El Señor le ha dado una capacidad intelectual extraordinaria. Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia; por la misma universidad obtuvo el título de haber realizado el Curso de Aptitud Pedagógica. El Señor le ha dado dones en el área de la enseñanza, tanto de materias académicas, como de las Sagradas Escrituras.

Miguel ha usado sus dones para hacer una apología lógica y racional, a la vez que compasiva y práctica, de temas actuales y relevantes para el creyente en medio de la sociedad actual. El deseo del autor es ver a los creyentes caminar en rectitud y obediencia a la enseñanza de la Palabra de Dios. Al igual que su padre, Miguel, es un amante de la verdad de la Palabra de Dios y de sus principios eternos. Al igual que Esdras, el autor se ha propuesto inquirir en la ley del Señor, aplicar sus principios a su propia vida, y enseñarlos al pueblo de Dios (Esdras 7:10). Al igual que el apóstol Judas, Miguel se ha empeñado en contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3). Miguel habla y enseña con convicción, con sencillez y claridad.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Deja un comentario

Make sure you enter all the required information, indicated by an asterisk (*). HTML code is not allowed.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.