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Miércoles, 01 Mayo 2013 11:34

Yo edificaré mi Iglesia

Escrito por

 

Os invito a leer un versículo muy importante del que se pueden extraer varias enseñanzas, aunque yo me voy a centrar en una de ellas, el versículo en cuestión se encuentra en el evangelio de Mateo 16:18
 
18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán.”
 
Creo que todos sabemos la gran controversia que han generado estas palabras de Jesús, y que, por una mala interpretación, con el paso de los siglos, ha dado pie al establecimiento del papado, y quiero enfatizar que ha sido con el paso de los siglos, ya que en los primeros siglos de la vida de la Iglesia, eso de la supremacía de Pedro o de algún obispo de Roma, no existía, voy a poner solo dos ejemplos, uno bíblico y otro histórico:
 
1º.- Ejemplo bíblico: Pablo, delante de toda la Iglesia de Antioquía, reprende públicamente a Pedro y lo trata de hipócrita, y no solo lo hace delante de la Iglesia de Antioquía, sino que además, lo escribe en una carta dirigida a un grupo de Iglesias. ¿Dónde está la supuesta supremacía de Pedro?..., ¿dónde lo vemos replicarle a Pablo y reclamar su autoridad papal?..., Pedro no reclama su autoridad papal, porque no la tenía, todos los apóstoles tenían la misma autoridad apostólica, y los graves problemas se resolvían en un concilio.
 
Ésta es una escena inimaginable en la Iglesia Católica actual, que un obispo le llame públicamente la atención al papa.
 
2º.- Ejemplo histórico: En el siglo III, hubo una controversia en la cristiandad, acerca del re bautismo de los herejes, esta controversia se focalizó entre Esteban, obispo de Roma, y Cipriano, obispo de Cartago, así que voy a leer el final de una de las cartas que Cipriano le escribió a Esteban, y el final de otra carta que Cipriano escribió a 87 obispos, reunidos en un concilio, en otoño del año 256.
 
El final de la carta de Cipriano, obispo de Cartago, dirigida a Esteban, obispo de Roma, dice así:
 
“En esto no pretendemos hacer fuerza, ni damos ley a nadie, puesto que en el gobierno de su Iglesia, cada uno de los jefes tiene libre su voluntad, si bien ha de dar cuenta de sus actos al Señor”.
 
En la carta que les escribe a los 87 obispos dice:
 
“Lo que ahora queda es que cada uno de nosotros vaya exponiendo su sentir sobre esta cuestión, sin meternos a condenar a nadie ni privarle de la comunión, aunque siga otra opinión. Ninguno se constituye en obispo de obispos, ni obliga a sus colegas…”.
 
Creo que queda claramente demostrado que ni bíblicamente, ni históricamente hay base para defender el papado, pero este no es el tema que quiero tratar en este día, porque creo que no es el tema más importante de este versículo, he hecho esta aclaración porque siempre que hablo sobre este versículo, aunque no sea el tema que vaya a tratar, me gusta hacer una pequeña aclaración sobre el tema del papado.
 
Para mí, hay dos enseñanzas fundamentales en este versículo, la primera es quién tiene la responsabilidad de edificar la iglesia, y la segunda es de quién es la Iglesia, pero hoy me voy a centrar en la primera.
 
¿A quién encomienda Jesús la responsabilidad de edificar la Iglesia?..., Jesús dijo: “edificaré”, es decir, YO, o sea, el mismo Señor Jesús es el encargado de edificar la Iglesia, Jesús, no le encomendó a nadie la responsabilidad de edificar la Iglesia, no son los apóstoles los encargados de edificar la Iglesia, ni los profetas, ni los evangelistas, ni los pastores y maestros, Jesús no encargó a ningún ser humano la responsabilidad de edificar la Iglesia, la responsabilidad de edificar la Iglesia es única y exclusivamente responsabilidad de Dios, y esto es algo que tenemos que tener muy claro para no abrogarnos unas cargas que no debemos llevar, ni usurpar un lugar que no nos corresponde, ni culpar a nadie de lo que es responsabilidad de Dios.
 
Cuando en el pasado, un ser humano ocupó el lugar que le pertenece a Dios, como por ejemplo el obispo de Roma, tomando el título de “alter Christus”, la edificación de la Iglesia se detuvo, y entró en decadencia, como la Historia lo ha demostrado, porque ningún ser humano puede usurpar lo que solo le corresponde a Dios.
 
La edificación de la Iglesia es responsabilidad de Dios y no nuestra, así que mi pregunta en este día es… entonces ¿cuál es nuestro papel en la Iglesia?...
 
Vamos a ver lo que enseña en apóstol Pablo en 1ª Corintios 3:9
9 porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”
 
Nosotros solo somos colaboradores de Dios, y debemos de conformarnos con esto, no debemos pretender llegar a más de lo que Dios quiere que seamos, porque somos lo que somos por la gracia de Dios, pero quien es la cabeza, quien es soberano, quien tiene toda la autoridad, y quien sigue sentado sobre el trono ES CRISTO, y nosotros debemos limitarnos a obedecer lo que Dios quiere que hagamos y seamos.
 
Pensemos ahora acerca de las construcciones que Dios ha demandado hacer a algún hombre… ¿qué margen ha dado Dios a la iniciativa del hombre encargado de realizar la construcción?..., vamos a ver dos ejemplos 
 
El primer ejemplo es cuando Dios manda a Noé construir el arca, Génesis 6:14-16
14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 De esta manera la harás: de trescientos codos será la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba y a su lado pondrás la puerta del arca; y le harás tres pisos.”
 
 
Vemos como Dios no dejó ningún margen a la improvisación de Noé, o a la iniciativa de Noé, y esto es así, porque el arca representaba o era un símbolo de la Iglesia.
 
El segundo ejemplo es cuando Dios manda a Moisés que construya el tabernáculo, no vamos a leerlo por ser muy largo, ya que viene relatado en Éxodo 26, pero os recomiendo que lo leáis, y veréis como Dios tampoco le deja a Moisés margen de maniobra, Dios dice exactamente cómo debe de ser construido el tabernáculo sin que Moisés pueda improvisar nada, sin que Moisés pueda tener ninguna iniciativa, porque ese tabernáculo era también un símbolo de la Iglesia.
 
Así que si para la construcción de los símbolos de la Iglesia, Dios no deja ningún lugar a la improvisación humana, ni a la iniciativa humana, ¿creéis que va a dejar algún lugar a la iniciativa o a la improvisación humana, en lo que es el cumplimiento del símbolo, que es la Iglesia?..., evidentemente NO.
 
Dicho esto, creo que tenemos la explicación de por qué, la Iglesia en la actualidad, está en el estado espiritual que está, porque los seres humanos, en muchos aspectos, hemos tomado el lugar de Dios en la edificación de la Iglesia, y seguimos estrategias humanas, planes humanos, diseños humanos, en vez de examinar el plan de Dios y colaborar con Dios en la edificación de la Iglesia, según los planos de Dios, según la voluntad de Dios.
 
Dios diseñó la Iglesia, por ejemplo, para que fuera gobernada por los cinco ministerios, escogidos y elegidos por Él, estos cinco ministerios son los apóstoles, los profetas, los evangelistas, los pastores y los maestros, según el grado de autoridad que Dios ha delegado en cada uno de ellos.
 
Sin embargo, vemos hoy en día apóstoles autoproclamados apóstoles, sin que el Señor los haya elegido o los haya llamado, ya que no tienen ninguna de las señales apostólicas, vemos supuestos apóstoles que no se dedican a la fundación de iglesias, sino a captar iglesias, vemos apóstoles que no se dedican a supervisar las iglesias que están bajo su ministerio, solo les preocupa tener más y más iglesias bajo su ministerio, pero no se preocupan de saber en qué estado espiritual están, no se preocupan de qué se está enseñando, o si se está permitiendo el pecado o no en la Iglesia, e incluso, cuando hay quejas justificadas de algunos miembros, estos supuestos apóstoles, hacen caso omiso, porque lo único que les importa es tener el mayor número de iglesias, y tener el reconocimiento de los hombres, y ser reconocidos como “grandes”, olvidándose que en la Iglesia el único grande es Dios.
 
Hoy en día hay muchos supuesto profetas que no están sujetos a nadie y que van diciendo “así dice el Señor”, cuando en realidad el Señor no ha dicho nada, sino que sus mensajes son fruto de su conocimiento bíblico, o de su conocimiento de la situación de la Iglesia, otros van profetizando lo que el pueblo quiere oír en vez de denunciar el pecado, y otros profetizan lo que los pastores quieren, para quedar bien con los pastores, que al fin y al cabo, son los que lo invitan.
 
¡Qué decir de los evangelistas! Que solo predican cuando organizan campañas, pero que son incapaces de evangelizar a su vecino, o aquellos que hacen más propaganda de sí mismos que de anunciar el evangelio, que hablan más de los milagros que le acompañan, que del Señor que hace los milagros.
 
¡Cuántos pastores y maestros se han autonombrado a sí mismos!, cuántos hay que no se sujetan a nadie, y van por libre sin dar cuentas a nadie de lo que hacen, sin darse cuenta de que ellos no pueden tener autoridad, si no están sujetos a autoridad. Cuántos pastores y maestros van enseñando herejías, unos por falta de conocimiento y otros para saciar sus propios vientres. Cuántos pastores y maestros se acuerdan de ordeñar a sus ovejas, pero se olvidan de vendar la perniquebrada, curar a la herida y dar de comer y beber a la hambrienta y sedienta.
 
Este es el triste y lamentable estado del gobierno de la Iglesia, porque los que ejercen la autoridad y el gobierno de la Iglesia, no se preocupan de seguir los planos diseñados por el Señor y dueño de la Iglesia, así que, si así está la cabeza, ¿cómo no va a estar el cuerpo?...
 
Si la cabeza está en este estado, ¿cómo nos extrañamos del estado espiritual de la Iglesia?
 
Vamos a leer Isaías 1:6
 
6  Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas ni suavizadas con aceite.”
 
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, y esto es así, porque cuando la cabeza está enferma, el cuerpo está enfermo, cuando los encargados de gobernar, dirigir y guiar a la Iglesia, hacen dejación de sus funciones, o aprovechan su ministerio para satisfacer sus propias necesidades, o sus propios caprichos, no hay quien sane la herida, ni quien derrame aceite y vino sobre la herida, para desinfectarla y suavizarla, no hay quien vende las heridas.
 
 
Al haber sembrado todos estos desórdenes en la Iglesia, nos encontramos hoy en día que no se puede disciplinar a los miembros de la iglesia, porque se van a otra iglesia, hoy en día las ovejas no quieren pastores, solo quieren predicadores, organizadores y coordinadores, pero no pastores, porque el pastor debe de cuidar de sus ovejas, y preocuparse de cómo viven sus ovejas.
 
Hoy en día las ovejas saben tanto que no se les puede enseñar, tienen tantos derechos y libertades que no se sujetan a nadie, pero todo esto es un reflejo de lo que los ministerios hemos ido sembrando a lo largo de los años, y el problema mayor, no es el estado actual de la Iglesia, sino que la Iglesia ha caído en decadencia y parece que vamos cuesta abajo y sin freno, pero… ¿habrá solución para la Iglesia?...
 
Vamos a ver lo que dice Pedro en su mensaje en la puerta del templo, leamos Hechos 3:21
 
21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo,”
 
Hay solución para la Iglesia, antes de que el Señor vuelva, restaurará todas las cosas, y evidentemente eso incluye a la Iglesia, Joel profetizó que en los últimos tiempos Dios derramará de su Espíritu como nunca antes, incluso más que en la Iglesia del primer siglo, pero junto con este derramamiento del Espíritu Santo, vendrá la persecución, y con el fuego de la persecución, Dios planchará a su Iglesia, para que no tenga mancha ni arruga, y la Iglesia esté preparada como una novia, para recibir al esposo y celebrar las bodas del Cordero.
 
Yo quiero preguntarte en este día, ¿vas a esperar a la persecución para poner tu vida en orden, o vas a comenzar ya, ahora, a poner tu vida en orden delante del Señor, para que cuando venga la persecución estés preparado?...
 
A pesar de lo que he dicho hasta ahora, quiero decirte que es muy fácil culpar a los ministerios de la decadencia de la Iglesia, pero todos, en mayor o menor medida, somos responsables de la decadencia de la Iglesia, porque todos formamos parte de la Iglesia.
 
Si todos y cada uno de nosotros nos preocupamos de poner en orden nuestra vida, de darle prioridad al Señor en nuestra vida, de buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y de poner nuestros ojos en las cosas de arriba, el estado espiritual de la Iglesia mejorará, porque el estado espiritual de la Iglesia, es la suma del estado espiritual de cada uno de sus miembros.
 
Lo primero que debemos hacer para mejorar nuestro estado espiritual, es darle prioridad en nuestra vida a la presencia de Dios, si no pasamos tiempo en la presencia de Dios ¿cómo vamos a saber o a conocer la voluntad de Dios?
 
Lo segundo es un profundo y genuino arrepentimiento por nuestra falta de comunión con Dios, por nuestra carnalidad, por nuestra falta de espiritualidad, y por nuestra contribución a la decadencia de la Iglesia. 
 
Lo tercero y no menos importante que debemos hacer para prepararnos espiritualmente es, ponernos de verdad bajo autoridad, respetemos la autoridad que Dios ha delegado en sus siervos, y sujetémonos a ellos, evidentemente estoy diciendo de un siervo de Dios de verdad, no de aquellos que se llaman siervos de Dios, pero que solo sirven a sus propios vientres, o incluso que le hacen el juego a Satanás, consintiendo el pecado en sus vidas o en las iglesias.
 
Hay muchos superespirituales por ahí sueltos que van diciendo: “Yo no me sujeto o no me someto a ningún hombre, yo solo me sujeto y me someto a Dios”.
 
Pero vamos a ver lo que dice el autor de Hebreos 13:17
 
17 Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso.”
 
No podemos decir que estamos sujetos a Dios, si no estamos sujetos a aquellos en quienes Dios ha delegado su autoridad, ahora bien, debemos de estar seguros de que han sido levantados, escogidos y llamados por Dios, y eso solo lo podemos saber si cumplen los requisitos exigidos por Dios, y si tienen las señales y los frutos del ministerio que Dios da.
 
Y quiero aclarar por si hay alguna duda, que estar sujeto y obedecer, como dice el autor de Hebreos, no es solo cuando la persona que ejerce autoridad sobre ti te felicita, te da palmaditas en la espalda y reconoce tu trabajo, estar sujeto y obedecer es también cuando nos tiene que disciplinar o corregir, o cuando tiene que decirnos que no le parece bien lo que estamos haciendo, o cómo lo estamos haciendo.
 
Estar sujeto a autoridad es aceptar la visión del que está en autoridad y estar dispuesto a recibir corrección, y dirección, además de las felicitaciones, porque el que está en autoridad, debe de ser fiel a la visión celestial que ha recibido.
 
Quiero terminar dejándote una pregunta reflexión ¿queremos ser parte de la decadencia de la Iglesia, o queremos ser parte de la restauración de la Iglesia?..., eso solo depende de nosotros, de nuestras decisiones.
 
Dios quiere restaurar su Iglesia porque es suya y porque es Él, el que quiere edificar su Iglesia, nosotros podemos ser colaboradores suyos en esa restauración, o podemos ser un obstáculo ¿qué quieres ser tú?.
 
En tiempos de Nehemías, antes de reconstruir la muralla de Jerusalén tuvieron que quitar el escombro, así que debemos tomar la decisión en nuestra vida, si queremos ser parte del escombro que tiene que ser quitado, o queremos ser parte de los que quitan el escombro y reconstruyen la muralla.
 
Quizás la vida más cómoda sea la de ser escombro, porque te lo hacen todo, te lo dan todo masticado, tú no tienes que mover un dedo para nada, y además, te puedes permitir el lujo de criticar a los que mueven el escombro, pero el final del escombro es ser desechado y echado en una escombrera para ser destruido.
 
Dios quiere seguir construyendo su Iglesia, y quiere que cada uno de nosotros seamos sus colaboradores, así que pongámonos manos a la obra, que hay mucho trabajo que hacer, y empecemos por nuestra propia vida.
 
Dios os bendiga

 

Miguel García

Pastor e hijo de pastor. Miguel es un hijo de emigrantes españoles, nacido en la ciudad suiza de Ginebra, en el año 1965. Sus padres, José y Carmen, abrazaron la fe en aquel país, y criaron a sus cuatro hijos varones (José, Emilio, Miguel y Benjamín), en el evangelio.

Miguel siguió desde muy joven las pisadas de su padre en el ministerio pastoral. Junto con sus hermanos, colaboró en las labores pastorales de las varias iglesias que pastoreó su padre. En 1989, Miguel fue ordenado como ministro. Desde ese mismo año, y hasta 1993, sirvió como copastor junto a su padre en la iglesia de Puerto de Sagunto, Valencia.

Entre 1997 y 2001 colaboró también con ciertas organizaciones llevando literatura cristiana en su coche a diferentes   ciudades árabes.

Miguel ha mostrada un deseo incansable de servir en la obra del Señor; esa es su pasión, ese es el motivo por el que vive. Todo lo demás: carrera, éxito laboral, solvencia económica, reconocimiento humano; todo lo ha  supeditado a su deseo ferviente y sacrificado de servir al Señor. Junto con su esposa Juani y su hija Damaris, han servido al Señor en Cartagena; también en Antequera; y como pastores de la Iglesia Cristiana Evangélica Apostólica, del movimiento del apóstol Daniel del Vecchio, en Torremolinos, Málaga. Actualmente están dedicados a fundar una iglesia en su propia casa, en Cartagena, y colabora con una emisora de radio cristiana en Murcia, llamada Radio Vida, realizando un programa semanal llamado REFLEXIONES, que es la fuente de inspiración para este libro.

Miguel, es tanto un hombre de la mente, como del Espíritu. El Señor le ha dado una capacidad intelectual extraordinaria. Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia; por la misma universidad obtuvo el título de haber realizado el Curso de Aptitud Pedagógica. El Señor le ha dado dones en el área de la enseñanza, tanto de materias académicas, como de las Sagradas Escrituras.

Miguel ha usado sus dones para hacer una apología lógica y racional, a la vez que compasiva y práctica, de temas actuales y relevantes para el creyente en medio de la sociedad actual. El deseo del autor es ver a los creyentes caminar en rectitud y obediencia a la enseñanza de la Palabra de Dios. Al igual que su padre, Miguel, es un amante de la verdad de la Palabra de Dios y de sus principios eternos. Al igual que Esdras, el autor se ha propuesto inquirir en la ley del Señor, aplicar sus principios a su propia vida, y enseñarlos al pueblo de Dios (Esdras 7:10). Al igual que el apóstol Judas, Miguel se ha empeñado en contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3). Miguel habla y enseña con convicción, con sencillez y claridad.

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