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Miércoles, 07 Febrero 2018 18:25

¿Porqué Los Milagros No Llegan?

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En los primeros capítulos del evangelio de  Marcos vemos que Jesús había sanado a un paralítico, un hombre endemoniado recibió libertad,  la mujer con flujo de sangre quedó sana  después de doce años de sufrimiento e inclusive, la hija de Jairo resucitó.  No eran pocos los milagros que presenciaron los que seguían al Maestro; pero al llegar al capítulo 6 encontramos algo sorprendente.
 
¿Habrá algo imposible para Dios? La respuesta que todos daremos es: No, no hay nada imposible para Él. Para Dios lo sobrenatural es lo más normal. Por eso mismo es que nos llama la atención Marcos 6:5-6 “Y, debido a la incredulidad de ellos, Jesús no pudo hacer ningún milagro allí, excepto poner sus manos sobre algunos enfermos y sanarlos. Y estaba asombrado de su incredulidad.” (NTV)
 
La incredulidad de esos hombres no permitió que Jesús hiciera los milagros que podría haber realizado y Él mismo estaba sorprendido de la falta de fe en esa región.
 
A veces nos sucede lo mismo. Le pedimos a Dios que nos sane, que nos provea trabajo, que restaure nuestra familia, que haga justicia a nuestro favor, que nos haga libres de alguna adicción y muchas cosas más; pero no tenemos la fe suficiente como para creer que Él lo hará.
 
Jesús mismo hizo referencia al tamaño de la fe y en una ocasión la comparó con una semilla de mostaza, afirmando que siendo aún así de pequeña los montes se moverían (Mateo 17:20)
 
Dios nos pide una fe sincera, nada más. Nuestro corazón y nuestra mente deben saber que Él no hay problema tan grande como para detener a Dios. Debemos rendir nuestras vidas para que pueda obrar en las circunstancias que estamos atravesando.
 
Recuerda que no hay nada imposible para Él, otra cosa es que nuestra falta de fe nos impide ver el milagro que buscamos.
 
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” Mateo 19:26 (RVR1960)
 
No seamos como esos hombres y mujeres que por su falta de fe no pudieron ser testigos de los milagros que Jesús hacía. Es tiempo de confiar en Él con todo nuestro ser. Recuerda que tu fe no necesita ser más grande que una semilla de mostaza, Dios no te pide más, pero debe ser genuina.
 
Ana María Frege Issa
 
Fuente: CVCLAVOZ

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