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Devocionales

Es increíble ver a un siervo de Dios que en medio de toda dificultad su mirada siempre estuvo puesta en su creador, porque adondequiera que Pablo iba predicaba el evangelio, y cada vez que lo hacía el reino de las tinieblas corría peligro. Esta situación enfadó a satanás quien, al verse amenazado, envió un espíritu maligno para impedirle que siguiera con su ministerio.
Cuando un bebé nace, surge una interrogante común entre aquellos que lo ven por primera vez ¿se parece a su mamá o a su papa? esta pregunta tendrá su respuesta conforme el bebé vaya creciendo ya que sus rasgos físicos se harán cada vez mas visibles.
No hace mucho recibí un correo de una persona que estaba a punto de perder a su familia y algo que me llamó mucho la atención fueron estás palabras que él dijo: “Desde que empecé a buscar a Dios, más problemas tengo en mi vida, ¿por qué?”
Las oraciones que elevamos a Dios no caen a saco roto, todas son respondidas, sólo que son manifestadas en Su tiempo y según Su propósito divino.
¿Cuántos de nosotros al atravesar circunstancias dolorosas y difíciles hubiésemos querido tener cerca a alguien que, sin necesidad de decir nada, simplemente esté ahí, brindándonos su apoyo?
Muchos de nosotros, en nuestra infancia, hemos tenido la oportunidad de jugar a las escondidas, juego en el que gana el que no es hallado.
Todos tenemos un pasado que quizá no es algo de lo cual podríamos jactarnos, tal vez hemos intentado olvidarlo; pero lamentablemente las situaciones, personas, lugares, etc. nos recuerdan lo que fuimos  y atormentan nuestro diario vivir, llevándonos a una profunda depresión.

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