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Devocionales

Leer: Proverbios 16:16-22
Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu (v. 18).
Hace un buen tiempo recibí una tarjeta de amistad de una amiga muy apreciada y, a pesar de que han pasado algunos años, la tengo hasta ahora. Tiene mucho valor para mí porque  me recuerda el inicio de mi relación con Dios al aceptar a Jesús como mi Salvador y el amor infinito que me tiene a pesar de mis errores.
 
Es una pequeña y sencilla tarjeta, pero lo que es más apreciado para mí, es el mensaje que tiene, es una parte de las riquezas que guardo con amor; por el valor espiritual, por los recuerdos que me trae del amor de Dios y de las amistades que han bendecido mucho mi vida.
“Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!” Génesis 1:31. (NTV).
Hoy en día podemos ver que muchos niños  pierden a sus padres por diferentes razones,  quedando al cuidado de algún familiar o de una institución.
Todos tenemos un espejo en nuestro hogar y algunos en otros lugares específicos como la cartera o el auto y bien sabemos cuál es su utilidad, ¿verdad?  Lo usamos para vernos tal cual somos externamente, de la imagen que veamos ahí dependerán nuestras acciones, por ejemplo: si debemos peinarnos, lavarnos la cara, arreglar el maquillaje, etc.
Es primordial aclarar la diferencia entre alguien pacífico y pasivo. La persona pacífica es partidaria de la paz,  es decir, enemiga de los enfrentamientos; sin embargo, la pasiva, es conocida como aquella que no hace las cosas por sí misma, sino que espera que otros las hagan por ella, es una actitud opuesta al compromiso o la acción constante.
“Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.” 2 Reyes 2:9 (RVR1960)

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