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Devocionales

¿Qué haces cuando una tormenta llega a tu vida? Sin duda alguna, todos atravesamos tempestades que pueden ser  pequeñas, grandes, breves  o bien pueden parecer eternas.
Si recordamos lo que sucedió después de la resurrección de Jesús encontraremos una escena bastante impresionante y no necesariamente por el maravilloso acontecimiento que tuvo lugar, sino por el asombro que causó en el mismo Maestro y en los demás discípulos.
La mayoría  de la gente desea prosperar, por lo que se sacrifican para lograrlo trabajando sin descanso, sin alimentarse bien o durmiendo poco; pero ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto?
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.” 1 Juan 4:10 (NVI)
Aproximadamente a sus diecisiete años David fue ungido para ser rey de Israel (1 Samuel 16). No obstante tuvieron que pasar al menos trece años hasta que la palabra que recibió diera fruto y fuera nombrado primeramente rey de Judá, y siete años después rey de todo el pueblo de Dios (2 Samuel 5:4-5).
Los gigantes siguen andando sueltos. Los vemos día a día en nuestras vidas.
Un plan que tenía como objetivo ocultar el error (pecado) de un rey, no resultó como se esperaba y terminó en tragedia, esta es la historia del rey David, Betsabé y su esposo Urías que encontramos en 2 Samuel 11 y 12.

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